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En Málaga (España), el pasado sábado cinco jóvenes violaron a una chica de madrugada en la feria de la ciudad. Hoy han sido absueltos por la justicia por “contradicciones en los testimonios”, es decir, han sido puestos en libertad y sin cargos. Una vergüenza.

El patriarcado sigue aumentando en pleno siglo XXI, sin condenar, sin perseguir a violadores, maltratadores y machistas. En España se produce una violación cada 8 horas; 1100 al año. Esta justicia que tenemos, hija sana del patriarcado, se preocupa más por perseguir a personas que luchan por un mundo mejor en vez de condenar la violencia machista. Esto no es justicia. Es una justicia hecha para unas pocas personas, para una clase privilegiada que busca defender sus privilegios. Una justicia hecha para el machismo, que busca defender sus privilegios también. 

¿Hasta dónde vamos a llegar?

Se cumplen 78 años de la muerte de Miguel Hernández, el poeta del pueblo. Es uno de los más grandes de la historia. Sus poemas contenían una gran dosis de rebeldía. Luchó contra el fascismo en la guerra civil española. Lucho por una España mejor, fue firme a sus ideales siempre y, por ello, murió encarcelado tras ser atrapado años atrás por los vencedores fascistas. Poetas como Luis Cernuda, León Felipe o García Lorca compartían también sus ideales, y ellos también sufrieron la represión del fascismo español.

En esta foto se puede ver cómo daba instrucciones a sus compañeros del Frente Popular, bando ‘rojo’ de la guerra civil.

Fiel a sus principios y a su lucha, aquí un poema que dedicó a la Unión Soviética:

En trenes poseídos de una pasión errante
por el carbón y el hierro que los provoca y mueve,
y en tensos aeroplanos de plumaje tajante
recorro la nación del trabajo y la nieve.

De la extensión de Rusia, de sus tiernas ventanas,
sale una voz profunda de máquinas y manos,
que indica entre mujeres: Aquí están tus hermanas,
y prorrumpe entre hombres: Estos son tus hermanos.

Basta mirar: se cubre de verdad la mirada.
Basta escuchar: retumba la sangre en las orejas.
De cada aliento sale la ardiente bocanada
de tantos corazones unidos por parejas.

Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos
has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente,
y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos,
como a un inmenso esfuerzo le cabe: inmensamente.

De unos hombres que apenas a vivir se atrevían
con la boca amarrada y el sueño esclavizado:
de unos cuerpos que andaban, vacilaban, crujían,
una masa de férreo volumen has forjado.

Has forjado una especie de mineral sencillo,
que observa la conducta del metal más valioso,
perfecciona el motor, y señala el martillo,
la hélice, la salud, con un dedo orgulloso.

Polvo para los zares, los reales bandidos:
Rusia nevada de hambre, dolor y cautiverios.
Ayer sus hijos iban a la muerte vencidos,
hoy proclaman la vida y hunden los cementerios.

Ayer iban sus ríos derritiendo los hielos,
quemados por la sangre de los trabajadores.
Hoy descubren industrias, maquinarias, anhelos,
y cantan rodeados de fábricas y flores.

Y los ancianos lentos que llevan una huella
de zar sobre sus hombros, interrumpen el paso,
por desplumar alegres su alta barba de estrella
ante el fulgor que remoza su ocaso.

Las chozas se convierten en casas de granito.
El corazón se queda desnudo entre verdades.
Y como una visión real de lo inaudito,
brotan sobre la nada bandadas de ciudades.

La juventud de Rusia se esgrime y se agiganta
como un arma afilada por los rinocerontes.
La metalurgia suena dichosa de garganta,
y vibran los martillos de pie sobre los montes.

Con las inagotables vacas de oro yacente
que ordeñan los mineros de los montes Urales,
Rusia edifica un mundo feliz y trasparente
para los hombres llenos de impulsos fraternales.

Hoy que contra mi patria clavan sus bayonetas
legiones malparidas por una torpe entraña,
los girasoles rusos, como ciegos planetas,
hacen girar su rostro de rayos hacia España.

Aquí está Rusia entera vestida de soldado,
protegiendo a los niños que anhela la trilita
de Italia y de Alemania bajo el sueño sagrado,
y que del vientre mismo de la madre los quita.

Dormitorios de niños españoles: zarpazos
de inocencia que arrojan de Madrid, de Valencia,
a Mussolini, a Hitler, los dos mariconazos,
la vida que destruyen manchados de inocencia.

Frágiles dormitorios al sol de la luz clara,
sangrienta de repente y erizada de astillas.
¡Si tanto dormitorio deshecho se arrojara
sobre las dos cabezas y las cuatro mejillas!

Se arrojará, me advierte desde su tumba viva
Lenin, con pie de mármol y voz de bronce quieto,
mientras contempla inmóvil el agua constructiva
que fluye en forma humana detrás de su esqueleto.

Rusia y España, unidas como fuerzas hermanas,
fuerza serán que cierre las fauces de la guerra.
Y sólo se verá tractores y manzanas,
panes y juventud sobre la tierra.

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